Keeping Up With Paquito



¿ Ropa para cerditos ?

Se que se les pone ropa y accesorios a perros y gatos pero a los cerditos como yo no lo sabia...
Mi familia decidió que sería una buena idea comprarme una chamarra para cuando el frío regresara pero para eso primero tenían que medírmela y fue una experiencia muy rara pero chistosa. Habían tres personas intentado perseguirme para poder ponerme la chamarra y aún así tardaron un buen rato en atraparme, pero es que me daba miedo porque no sabía que era eso y ya al final pudieron ponérmela y después de todo se me veía bien pero me quedaba un poco grande y se me salía todo el tiempo así que decidieron que lo mejor sería guardarla hasta que me quedara mejor, aunque ese día la pude usar en la tarde y en la noche me la quitaron y me sentí libre otra vez, hasta que me consiguieron otra chamarra para navidad con un cortito muy chistoso pero eso ya será otra historia para después.


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Adiós días de frío
Tiempo pasó, ya era más grande, los días de frío habían terminado, el sol había llegado y habían decidido darme un espacio más grande para poder recostarme y caminar de un lado a otro libremente. 
       Algo que en serio amo es tomar el sol y dormirme un rato como se puede ver en la foto, tal vez me vea muy grande o muy gordito pero mejor dejemos eso de lado porque después de todo yo sigo siendo pequeñito en los ojos de mi familia. 
       Siempre me ponen un gran plato hondo para tomar agua pero a mi a veces me gusta tirarme ahí como si fuera mi alberca, aunque cuando me tire el plato se de la vuelta y me caiga con el, pero ya después de un rato alguien sale y vuelve a llenarlo y a pesar de que tire el agua más de 4 veces al día, ¡siempre me la vuelven a llenar! Aunque oí decirles un día que mejor me iban a comprar una mini alberca así que espero eso con ansias y si llega a pasar, créanme, compartiré mi felicidad con ustedes.

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Viejos recuerdos sobre un compañero
Un día como cualquier otro, pude darme cuenta de que otro integrante se sumaba a la familia, pero no era como yo, era diferente, era... Un gato. Su nombre era Melquiades, desde el momento en el que pude convivir con el, nos llevamos muy bien, aunque él a veces se enfadara conmigo y huyera de mi, se puede decir que me quería.
Melquiades llegó igual de pequeño que yo o tal vez aún más pequeño, fue abandonado por su mamá ya que cayó desde el techo de su casa pero mi familia decidió adoptarlo y aunque creyeron que estaba ya muy débil, lo alimentaron y pusieron todo esfuerzo para que siguiera adelante y así fue, Melquiades siguió creciendo y jugando conmigo, éramos mejores amigos y me divertía mucho jugar con él pero recuerdo que los últimos días no lo veía mucho, pasaba la mayor parte del tiempo en el veterinario, porque al parecer algunos niños de la cuadra le habían hecho algo malo, pero Melquiades dio todo de sí hasta que el último de sus días llegó y tuvo que dejarnos... Vivió un año y medio muy feliz rodeado de gente que lo quería mucho. Aún lo extraño cada día pero sigo adelante con su imagen viva.

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Días de frío.
Como les había contado anteriormente, llegué a mi nueva casa en noviembre, de modo que el frío se acercaba cada vez más. 
       Al principio también hacía frío pero luego llegó diciembre y el poco pelo que tenía a penas y me alcazaba para cubrirme del frío pero luego ocurrió algo que me hizo muy feliz: mi familia trajo a los pocos días un gran cuadro negro al que no me permitían acercarme porque decían que me podía quemar. Pero pasadas las horas mientras intentaban prenderlo, descubrí que se llamaba calentón y para mi sorpresa era especialmente para mí. 
       La primera vez que ya estaba listo y me dejaron acercarme tuve una sensación muy agradable, podía ponerme lo más cerca que quisiera y no me dañaba en absoluto. 
       Aunque mi familia se preocupara y pensara que podía quemarme yo les demostraba que nada pasaba acercándome y acostándome durante horas cerca del calentón. Los días fríos seguían pero mi felicidad superaba todo, además el calentón ayudaba mucho, ¡No podría estar más feliz con mi vida!

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Se que es inusual, ¿ la vida de un cerdito ?
Muchos dirán que es raro o que no es normal que la gente nos tenga de mascotas pero créanme, es más divertido de lo que esperan, obvio a veces hacemos travesuras pero se recompensa con nuestra sonrisa honesta o nuestro curioso chillido.
       Hoy comenzaré a contarles como es la vida de un minipig, en este caso mi vida. Mi nombre es Paquito, pero a veces me ponen apodos como Panzoncin y Paco Pacorro. Actualmente tengo dos años, el tres de noviembre cumplo tres, pero si quiero contarles mi vida comencemos por el principio de todo.
       El día en el que nací era muy pequeño, a penas y podía sostenerme con mis piernas porque eran muy débiles pero comencé a crecer y hacerme más fuerte. Tenía seis hermanitos, pero después de lo que yo escuchaba se le llama dos meses, todos empezaron a irse poco a poco, yo fui el último en irse, recuerdo cuando me recogieron y me pusieron en una cama pequeña con una cobija, me subieron a una especie de cosa gigante que nos llevó con un muchacho, no sabía lo que estaba pasando pero me entregaron a ese extraño por alguna razón.
       En el camino adentro de la cosa gigante que luego descubrí se llama carro todo se movía mucho, pero al fin nos detuvimos y aparecimos frente a una especia de lugar gigante para dormir que los demás llaman casa, cuando abrieron la puerta dos perros gigantes como los de mi otra casa querían que jugará con ellos pero el muchacho no me bajaba.
       La puerta se abrió y me dijeron "Sh" no sabía qué significaba así que yo chillé más para ver si eso querían que hiciera pero solo lo repitieron de nuevo "Shh" y comprendí que era lo contrario así que intente quedarme lo más callado posible, al parecer querían sorprender a alguien.
       Después de un rato me encontraba con varias personas y al final del día había conocido a cuatro personas que rápidamente pude ubicar como mi nueva familia. Todos me hacían muchos cariños y ¡hasta me rascaban la pancita! Me sentí muy feliz ese día porque supe que había encontrado lo más importante, una nueva familia que me quiera tal y como soy.

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